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Érase una vez, un pueblecito muy pequeño llamado Recherdonia.  

Este pueblo, a pesar de ser muy pequeñito tenía un castillo gigante que se encontraba en lo alto de la colina más alta del condado. Pues desde allí se podía ver todo el pueblo.

Este castillo tenía de todo, cuatro torres, un foso, un río, sus banderas, etc. Además, tenía lo más importante para un castillo: José, el rey de los buitres y Fina, la reina de los campos Jimenos, que eran los más ricos de la nación.

             

Los dos eran tremendamente queridos por su pueblo, pues eran trabajadores, bondadosos y muy cercanos. Siempre escuchaban a su pueblo y lo protegían de los ataques, sequías y cualquier situación peligrosa que pudiese venir. Estos queridísimos reyes, necesitaban ayuda para regir todo el pueblo, así que contaban con la ayuda de su fiel consejero y guerrero, Jose Ángel , pues era el hombre más sabio y bondadoso de los 12 reinos, además de ser el más guapo.

sí que entre los tres hacían de Recherdonia el lugar más seguro y feliz de todos.

        A pesar de esto, los reyes no eran felices, pues anhelaban tener un bebé que no llegaba. Así que el apuesto consejero Jose Ángel les aconsejó llevarle una gallina a la diosa Catalina, para que les ayudase a tener el bebé que tanto deseaban.

Siguiendo su consejo, los reyes fueron a visitarla y esta les dijo que les ayudaría si talaban la olivera más alta del reino. Aceptaron y a los 9 meses nació la niña más bonita y más alegre que nadie había visto jamás. Los reyes, más felices que nunca decidieron declarar un mes de fiestas por el nacimiento de la princesa Ascen, princesa de Recherdonia. Esta niña tenía los ojos grandes como platos, el pelo castaño, como el tronco de la olivera que sus padres talaron tiempo atrás y con la sonrisa más bonita de todo palacio.

Nuestra princesa creció feliz rodeada de los 670 gatos que habían en el castillo, bajo la protección de sus padres y de, por supuesto, Jose Ángel, el cual no le quitaba ojo a la pequeña.

           

También contaba con 4 hadas madrinas que le concedían todo lo que pedía. Como la familia real siempre había sido muy cercana, Ascen siempre estaba en el pueblo jugando con todos los niños de su edad y por ello hizo muchísimos amigos, Laura, Campillo, Josemi, Maria Encarna, Inma, Tere, etc.  Siempre iban juntos a todos sitios y lo pasaban en grande.  

Así fueron pasando los años para la princesa Ascen que creció y creció hasta convertirse en una hermosa princesa. A pesar de convertirse en toda una mujercita, ella iba todos los días a la iglesia a rezarle a Ricky Martin, el Dios de la belleza y la música. Todos los días le pedía que no dejase de cantar canciones y de dar conciertos pero también pedía por su pueblo y su gente. Además le pedía poder conocer a algún apuesto príncipe que llegase en su caballo blanco y que la llevase a bailar a las fiestas del pueblo.

Las fiestas de Recherdonia llegaron y todo el mundo celebraba, bailaba y bebía pero la pobre princesa estaba triste porque no quedaba cola cao en la taberna donde estaba. Pero su tristeza poco le duró, pues de repente apareció un apuesto príncipe montado en un precioso caballo blanco.  Este apuesto príncipe la invitó a una coca cola y pasaron horas y horas hablando. Ambos quedaron encantados el uno con el otro y David “El Enterrador”, que así era como lo llamaban en el pueblo por su fuerza y valentía, fue como la invitó a pasear al día siguiente por el bosque, pues quería enseñarle su secreto.

Aunque nuestra princesa desconfiaba un poco decidió ir, rogándole a su Dios Ricky que si algo malo pasaba, la sacase de allí.

Una vez en el bosque, mientras paseaban, David dio un grito y de entre los arboles aparecieron una hermosa ninfa de ojos verdes y pelo rubio como el oro llamada Ángela y un pequeño elfo con la piel más dura que una roca llamado David, como el apuesto príncipe. Ambos no paraban de hablar y se acercaron a la princesa con curiosidad, enseguida se hicieron muy amigos y solo querían jugar con ella. El príncipe le contó que una vez, andando por el bosque encontró una lámpara mágica y al frotarla un genio le concedió tres deseos. Dos de esos tres fueron la ninfa y el elfo pero que el tercero aún no se había cumplido, pues aún no había encontrado a la princesa que aceptase vivir aventuras por todo el mundo con ellos tres. Ascen, maravillada con la idea aceptó, pues a pesar de querer mucho a su pueblo, ella era un alma libre y atrevida.

Cuando comunicó la idea en palacio, todos pusieron el grito en el cielo, pero como su siempre fiel consejero Jose Angel la conocía mejor que nadie, convenció a los reyes para que la dejaran ir. Y así fue como Ascen, David “El enterrador”, la ninfa Angela y el pequeño elfo David pusieron rumbo hacia una isla desconocida donde según contaban las leyendas el verano nunca acababa y los cuentos de princesas siempre se hacían realidad.

¡¡¡Cumple años feliz ASCEN.!!!

Un cuento real Creacion de: MIRIAM BLAYA JIMENEZ 2019