Prisión para dos marroquíes y un español por la muerte a tiros de un camello de Yéchar

'El Argelino' y 'Hdidan', los dos sospechosos, ayer, llegando al juzgado de Mula conducidos por guardias civiles. / javier carrión / agm
'El Argelino' y 'Hdidan', los dos sospechosos, ayer, llegando al juzgado de Mula conducidos por guardias civiles. / JAVIER CARRIÓN / AGM

La juez de Mula atribuye a los sospechosos, que se negaron a declarar, un delito de robo con violencia en casa habitada y otro de homicidio

Ricardo Fernández
RICARDO FERNÁNDEZ

El asesinato de un pequeño traficante de drogas en la pedanía muleña de Yéchar, ocurrido en la madrugada del pasado 15 de abril, ha conducido ya a prisión a tres presuntos implicados en el crimen: dos jóvenes marroquíes y un ciudadano español, a quienes una juez de Mula relaciona directamente con el intento de robo de sustancias estupefacientes que acabó con la muerte a tiros de Pedro José C. P., alias 'El Perete'. Los dos sospechosos de origen magrebí, identificados como Mohammed E. H. B., alias 'El Argelino', y Abdelhamid A., conocido por los sobrenombres de 'Blandi' y 'Hdidan', emprendieron ayer el camino de la cárcel después de haber comparecido ante la titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Mula, María del Carmen Broceño, quien les atribuye sendos delitos de robo con violencia en casa habitada y homicidio.

Estos dos jóvenes, de apenas 22 años de edad, integraban supuestamente una organización criminal constituida por una docena de miembros y que estaba dividida en dos células: la del Mar Menor y la de El Palmar, que estaba presuntamente liderada por 'El Argelino'. Esta banda llevaba meses bajo la lupa de la Guardia Civil, que había logrado recabar gran cantidad de información que vinculaba a sus integrantes con decenas de robos de vehículos. En unos casos, los coches eran desguazados y vendidos por piezas en el mercado negro y, en otros, eran utilizados en los desplazamientos para perpetrar otros delitos, como los robos en domicilios habitados.

La preocupación de los especialistas de la Benemérita se disparó cuando comenzaron a constatar que la red criminal orientaba su actividad hacia una vertiente mucho más peligrosa, como lo son los llamados 'vuelcos' o sustracciones de droga a otras bandas de traficantes. Es en ese contexto en el que se habría producido la muerte de 'El Perete', quien fue abatido a tiros cuando iban a robarle el centenar de plantas de marihuana que cultivaba junto a su domicilio.

Comentarios sobre el crimen

Durante los últimos meses, la Guardia Civil ha realizado una exhaustiva investigación para recabar pruebas contra los autores del homicidio, hasta acabar concluyendo que están supuestamente implicados un hombre español, Marcos M. M. -también ya encarcelado-, y los dos marroquíes mencionados. Estos se acogieron ayer en el juzgado a su derecho a no declarar, por indicación de su letrado, Jorge Novella.

Pese a la negativa de los sospechosos a colaborar con la justicia, la magistrada que instruye estas diligencias considera que existen importantes evidencias de la supuesta participación de estas tres personas en el homicidio. Entre las pruebas recabadas por la Guardia Civil se encontrarían algunas conversaciones telefónicas en las que se refieren expresamente a la muerte de el camello de Yéchar, además de otros datos recabados mediante complejas gestiones de carácter tecnológico, como el posicionamiento de los teléfonos móviles en el momento en que se produjo el crimen.

A 'El Argelino' también se le intervino un arma de fuego cuando fue arrestado y se están haciendo gestiones para constatar si fue usada en algún hecho delictivo.

Fuentes próximas a la investigación han destacado que, pese a la juventud de los dos marroquíes presuntamente implicados en el homicidio, se trata de personas con un amplio historial delictivo. «Son gente muy bragada y muy dura», indicaron esas fuentes, que indicaron que así lo demuestran algunas conversaciones interceptadas por la Guardia Civil, en las que directamente se conciertan para ir «a saco» contra los moradores de las viviendas en las que van a robar.