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Alberto Hernández Cortés, de 30 años de edad, desapareció el 4 de agosto de 2018 en la pedanía de Casas Nuevas de Mula.

Un año después sigue sin aparecer y sin ninguna pista de lo que pudo pasarle durante su paseo.

Cae la tarde del sábado 4 de agosto de 2018 en la pedanía muleña de Casas Nuevas, mientras los vecinos de la población se preparan para una noche de fiesta, pese a que la tarde eran calurosa, el joven Alberto de 30 años, salía de la casa familiar para como hacia habitualmente, dar un paseo por las inmediaciones de la pedanía, situada a los pies de sierra Espuña, el joven de 1'78 de estatura, en el momento de la desaparición vestía camiseta blanca y pantalón corto color azul, hasta ese momento todo normal.

Pasaron varias horas y Alberto no regresó, al caer la noche, la familia comenzó a preocuparse y le llamaban al teléfono, pese a que daba llamada, Alberto no respondía.

Los familiares alertaban a la Guardia Civil, que iniciaba la búsqueda, junto a sus hermanos, por la zona por donde era habitual que hiciera sus paseos, sin ningún resultado, cabía la posibilidad de que el joven se hubiera adentrado en la sierra y extraviado, si bien, esto era algo improbable, pues conocía la zona.

Ya el domingo 5, vecinos y efectivos de la Guardia Civil, por aire y por tierra continuaron la búsqueda, abriendo el perímetro hacia zonas más alejadas de la pedanía, sin resultado positivo, aunque hubo quien incluso decía haberle visto esa mañana.
Alberto, en el momento de su desaparición, no portaba ninguna documentación ni dinero, tan solo una botella de agua y su teléfono móvil.

Finalmente el domingo en la noche se daba la alerta y se procedía a movilizar a todos los dispositivos de la zona, Policía Local, Voluntarios de Protección Civil, Guardia Civil y Agentes Medio Ambientales, sumándose a estos helicópteros y números voluntarios vecinos de la zona y conocedores de la orografía del terreno.

En los días posteriores a la desaparición de Alberto, tanto la sierra como los campos de un amplio perímetro, fueron recorridos palmo a palmo, incluso con la Unidad Canina, sin ninguna pista que pudiera servir de indicio de que el joven pudiera estar en la zona o haber sufrido algún tipo de accidente.

La única pista que barajaban los investigadores era la de la última señal de su móvil, que situaba a Alberto o a su teléfono, en la madrugada del domingo 5 de agosto, en un punto entre Casa Nuevas y Pliego, en El Barbol, finca cercana a Sierra Espuña.

Alberto sufría un problema de salud mental, pero no seguía ningún tratamiento porque él decía encontrarse bien.

En los días posteriores y tras difundirse su desaparición comenzaron, como suele pasar en estos casos, los avisos de personas que decía haberle visto en distintas zonas de la Región y provincias limítrofes, estas pistas no pasaron de ser motivadas por el afán de colaborar, pero erróneas.

A lo largo de los meses se ha llevado a cabo numerosas quedadas en Casas Nuevas para buscar más profundamente en Sierra Espuña, ramblas y campos, incluso equipos de buceadores Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil (GEAS), realizaron inmersiones en el cercano pantano de Pliego.

Al día de hoy, un año después, no hay ningún indicio que pueda servir de pista sobre la desaparición del joven, por lo que se sigue la búsqueda y las autoridades mantienen abiertas las investigaciones.

RADIO MULA SER 104.5FM

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