Publicado en La Verdad de Murcia (07.03.2019)

Sucedió el pasado jueves 21, cuando el Congreso de los Diputados aprobó la mejora de la situación de orfandad de las hijas e hijos de víctimas de violencia de género y otras formas de violencia contra la mujer, por lo que una vez entre en vigor, las hijas e hijos de las mujeres asesinadas por sus parejas percibirán un aumento en la cuantía de las pensiones de orfandad que quedará establecida en un mínimo de 600 euros; este derecho, que se aplicará con carácter retroactivo, afectará a aquellos huérfanos menores de 21 años o incapacitados de madres asesinadas  desde la entrada en vigor la Ley Integral de Violencia de Género.

Este ha sido un justo reconocimiento a una situación derivada del injusto olvido de dignidad de la víctimas, porque no solamente es víctima la sujeto pasivo del delito de violencia de género, sino también las personas unidas por lazos de consanguinidad, especialmente aquellos más vulnerables al dolor y el sufrimiento y -por tanto- proclives a una mayor victimización: los hijos menores.

Fue a mediados del pasado siglo cuando la víctima empezó a tener protagonismo y un progresivo auge en la Criminología, ampliándose su concepto y consolidándose su figura a medida que evolucionaban las sociedades. Desde los años ochenta, los estudios criminológicos relacionados con las víctimas y su posterior victimización criminal fueron en aumento, creándose por entonces las primeras Oficinas de Asistencia a Víctimas de Delitos y consolidándose aquellas corrientes de opinión que reclamaban una mayor atención frente al fenómeno de la violencia machista; en la década de los noventa se instauró un sistema de ayudas para las víctimas de los delitos violentos y contra la libertad sexual. La Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, trató de dar una respuesta firme y contundente a esta lacra, estableciendo para las mujeres y sus hijos e hijas víctimas unas medidas de protección en el ámbito social así como de apoyo económico, pero prácticamente se obviaba a los huérfanos. Las nuevas mejoras aprobadas por el Congreso para la situación de orfandad para las hijas e hijos víctimas de violencia de género y otras formas de violencia contra la mujer, serán ahora introducidas en el texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social.

En ocasiones, la coherencia tiene poco que ver con la justicia; estoy convencido de que en esta ocasión debemos felicitarnos todos de la coherencia y acertada unanimidad de nuestros políticos para reparar una situación que se antojaba injusta.