
71 MILLONES DE VISITAS Y CASI SIETE DÉCADAS DE CAMINO PRINCIPIO DEL AÑO HIDRO-CABAÑUELÍSTICO 2026/2027
Carta abierta de Pepe Buitrago, "El Cabañuelo de Mula", a todos sus seguidores...
Mula, septiembre de 2026. Pepe Buitrago, «El Cabañuelo de España», se dirige a sus seguidores al comenzar el año hidro-cabañuelístico 2026/2027. A todos los que habéis dedicado un momento de vuestro tiempo a conocer mi trabajo
Queridos seguidores, lectores, oyentes, amigos y paisanos:
Hoy, al comenzar un nuevo año hidro-cabañuelístico, quiero hacer una pausa en el camino para dirigirme a todos vosotros. A quienes me queréis mucho, a quienes me seguís con interés, a quienes tenéis alguna discrepancia con mis interpretaciones y también a quienes no sentís afinidad con mi manera de entender la naturaleza.
A todos, sin excepción, mi respeto y mi agradecimiento.
Porque cada persona que ha dedicado un instante a leer una publicación, escuchar una entrevista, ver un programa o acercarse a mi trabajo merece que hoy le diga algo que nace de lo más profundo de mi corazón:
GRACIAS.
Casi siete décadas mirando, observando y aprendiendo
Soy Pepe Buitrago, cabañuelista español, y cuando allá por 1969 inicié mi andadura, lo hice movido por una ilusión que todavía permanece viva: contribuir a que el conocimiento de las cabañuelas no desapareciera en el olvido.
Desde entonces han transcurrido casi siete décadas. Toda una vida dedicada a observar, recordar, interpretar y aprender de ese inmenso libro abierto que es la naturaleza.
Una naturaleza que no deja de sorprendernos.
El cielo, el mar, la tierra, el campo, los animales, las plantas, las estaciones, los cambios del ambiente y esas pequeñas señales que muchas veces pasan inadvertidas para quienes no se detienen a observar. Y si algo he aprendido durante todos estos años es que el conocimiento no tiene una edad de jubilación.
Todavía hoy sigo aprendiendo. Una especie de arácnido, el comportamiento de un pájaro singular, una señal ambiental, las vibraciones telúricas o cualquier manifestación de la naturaleza pueden despertar una nueva pregunta y abrir una nueva puerta.
Por eso hay una frase que resume muy bien mi manera de entender este oficio:
«Esto no es un cuadernillo: es una biblioteca».
Y una biblioteca como la naturaleza no tiene una última página.
Una tradición que ha vuelto a tener voz
Cuando comencé, las cabañuelas eran para muchos una tradición desconocida, olvidada o relegada a la memoria de nuestros mayores. Mi deseo siempre fue que ese conocimiento volviera a ser escuchado, que se conociera su historia y que las nuevas generaciones pudieran acercarse a él con curiosidad y respeto.
Hoy, con la perspectiva que dan los años, me produce una enorme satisfacción comprobar que las cabañuelas siguen despertando interés en tantos lugares.
No porque yo quiera atribuirme la propiedad de una tradición que pertenece a muchas generaciones, sino porque he dedicado mi vida a darle voz, compartirla y mantenerla presente.
Y eso, para mí, tiene un valor incalculable. Más de 71 millones de visitas y una historia compartida. A lo largo de esta trayectoria, mi trabajo ha llegado a miles de personas a través de la prensa, la radio, la televisión, las redes sociales y mi página web. Hoy puedo compartir con vosotros, con enorme gratitud, que mi web, www.elbuitrago.com, ha superado los 71 millones de visitas, según las estadísticas acumuladas de la página.
A ello se suma la difusión de mis pronósticos, entrevistas y publicaciones en redes sociales, así como la presencia de mi trabajo en numerosos medios de comunicación de España y de otros lugares. Pero permitidme que os diga algo:
Detrás de cada visita hay una persona.
Detrás de cada lectura, alguien que dedicó un minuto de su vida. Detrás de cada entrevista, alguien que quiso escuchar. Detrás de cada publicación compartida, alguien que ayudó a que mi mensaje llegara un poco más lejos. Y eso vale mucho más que cualquier cifra.
Porque los números pueden impresionar, pero el cariño, la confianza y el tiempo que las personas nos regalan son lo que verdaderamente deja huella.
Mi agradecimiento a todos los medios de comunicación
No quiero dejar pasar esta ocasión sin dedicar un reconocimiento muy especial a todos los medios que, durante estos años, me han dado voz.
A la prensa escrita, a las emisoras de radio, a las televisiones, a los medios digitales y a todos los profesionales que han considerado que mi trabajo podía interesar a sus audiencias:
Gracias de corazón.
Gracias por abrirme vuestras puertas. Gracias por escuchar mis explicaciones. Gracias por acercar mi trabajo a vuestros lectores, oyentes y espectadores. Gracias por contribuir a que esta tradición llegue a rincones de España y del mundo donde quizá antes apenas se conocía.
Cada entrevista, cada conversación y cada publicación ha sido una oportunidad para compartir una parte de ese conocimiento que he ido recogiendo durante toda mi vida.
Y si hoy las cabañuelas tienen más presencia, también es porque vosotros habéis ayudado a que esa voz se escuche.
Ni competencia, ni enfrentamiento: respeto
Quiero dejar también una cuestión muy clara, como he hecho siempre:
Nunca he pretendido competir con las agencias de meteorología, ni ese ha sido mi propósito.
La meteorología científica dispone de sus métodos, sus instrumentos, sus modelos y sus profesionales. Mi trabajo pertenece a otro ámbito: el de una tradición de observación ambiental basada en la experiencia acumulada, la memoria y la interpretación de señales de la naturaleza. Son formas diferentes de acercarse al tiempo y al entorno. Y mi deseo siempre ha sido que exista respeto mutuo.
Yo respeto el trabajo de los meteorólogos y de las instituciones científicas. Del mismo modo, considero que la experiencia de quienes llevan toda una vida observando el campo, el cielo, el mar y la tierra merece ser conocida y escuchada.
Ni más, ni menos: diferente.
Esa ha sido y sigue siendo mi manera de entenderlo. La naturaleza no se termina de aprender nunca las cabañuelas, para mí, no son únicamente unas fechas o unas anotaciones. Son también una forma de mirar. Mirar con atención. Recordar lo observado. Relacionar señales. Aprender de los errores.
Reconocer que la naturaleza es mucho más grande que cualquiera de nosotros.
Y comprender que el conocimiento no se transmite solamente con palabras. También se transmite con el ejemplo, con la paciencia, con la memoria y con el tiempo compartido.
Por eso me ilusiona que las nuevas generaciones puedan acercarse a este mundo con curiosidad y respeto. Que quienes vienen detrás no reciban únicamente unos pronósticos, sino también el deseo de observar, preguntar, contrastar y seguir aprendiendo.
Porque mientras haya alguien dispuesto a mirar el cielo y escuchar la tierra, siempre habrá una posibilidad de que esta cultura continúe viva.

Comienza el año hidro-cabañuelístico 2026/2027
Hoy, 21 de septiembre de 2026, comienza para mí un nuevo año hidro-cabañuelístico: 2026/2027.
Lo afronto con la misma ilusión de aquel joven que comenzó su camino en 1969, aunque con la experiencia de todos los años vividos y con la certeza de que todavía queda mucho por aprender.
A mis seguidores de siempre, a los que acabáis de llegar, a los que compartís mis publicaciones, a los que me escucháis desde cualquier rincón de España y a quienes seguís mi trabajo desde otros países:
Gracias por estar ahí. Gracias por vuestras palabras de cariño. Gracias por vuestras preguntas.
Gracias por las críticas expresadas con respeto. Gracias por el interés que demostráis por una tradición que forma parte de nuestra memoria rural y cultural.
Y a quienes todavía no me conocen, les digo algo muy sencillo: acercarse a las cabañuelas no exige creer ciegamente. Exige, ante todo, curiosidad, respeto y ganas de conocer.
Yo seguiré haciendo lo que he hecho durante toda mi vida:
Observar, aprender, interpretar y compartir.
Con humildad, con memoria y con los pies en la tierra. A modo de despedida…
No quiero terminar esta carta sin volver a daros las gracias. A todos. A los que me acompañáis desde hace décadas y a los que habéis llegado recientemente.
El cariño de los seguidores, el trabajo de los medios y el interés de tantas personas han permitido que una tradición que parecía olvidada vuelva a ocupar un espacio en la conversación pública. Y eso no lo considero solamente una satisfacción personal. Lo considero también una oportunidad para que la cultura de nuestros mayores, la observación del entorno y el conocimiento transmitido de generación en generación sigan teniendo voz.
Si después de casi siete décadas puedo seguir compartiendo esta pasión, es porque todavía hay personas al otro lado que escuchan, leen, preguntan y acompañan. A todos vosotros, mi abrazo más sincero. Que este nuevo año hidro-cabañuelístico nos encuentre con salud, esperanza, respeto y los ojos bien abiertos ante las maravillas de la naturaleza. “Es la experiencia, la madre de la ciencia.”
Gracias por formar parte de este camino. Con todo mi respeto y gratitud,
Pepe Buitrago…
«Cabañuelista de España» NI MÁS, NI MENOS: DIFERENTE.
Dos frases que nos acompañan:
«Nadie es profeta en su tierra.»
«Nunca digas, nunca jamás.»
Y yo añadiría una más, nacida de tantos años de camino:
«Está escrito en el cielo, todo lo que pasará en el suelo.»
>< Pronto llegara el puro INVIERNO...





