CAPÍTULO 31
Amplio resumen para mis lectores: quién soy, qué hago y por qué sigo defendiendo las cabañuelas
Buenas tardes ¿o? de nuevo a todos los que me seguís desde distintos puntos de España y también desde fuera de nuestras fronteras.
Después del anterior capítulo, muchos me habéis escrito para preguntarme, para animarme y también para conocer mejor quién hay detrás de este trabajo constante que durante tantos años llevo compartiendo con vosotros. Por eso hoy quiero dejar un resumen amplio, claro y sincero para que todo lector entienda perfectamente mi trayectoria, mi manera de trabajar y el sentido de esta labor.
Quién soy
Soy Pepe Buitrago, conocido por muchos como El Cabañuelo de Mula. Desde Mula llevo gran parte de mi vida dedicado al estudio del tiempo, de la naturaleza y de las señales que nos rodean.
No me considero más que nadie. Siempre hablo desde la humildad, pero también desde la experiencia de muchos años observando, anotando, comparando ciclos y aprendiendo de la sabiduría popular que tantas generaciones nos dejaron.
Qué son para mí las cabañuelas
Las cabañuelas no son un juego ni una ocurrencia de moda. Son una tradición antigua basada en la observación profunda del comportamiento natural y en la relación entre señales presentes y fenómenos futuros.
Para entenderlas de verdad no basta con leer cuatro cosas ni repetir palabras bonitas. Hace falta tiempo, paciencia y constancia.
Las cabañuelas se estudian mirando:
- El comportamiento de animales e insectos.
- Los cambios en plantas, árboles y cultivos.
- El movimiento de vientos, nubes y humedades.
- La evolución de estaciones y ciclos repetidos.
- La experiencia acumulada año tras año.
- La comparación con hechos pasados.
Mi forma de trabajar
Yo no improviso. No me muevo por prisas ni por buscar titulares fáciles. Mi trabajo consiste en observar durante todo el año y especialmente en fechas claves del calendario natural.
Muchos creen que esto se hace en una tarde, y no es así. Hay detrás miles de horas mirando al cielo, al campo, a la tierra, a los animales y a los pequeños detalles que para otros pasan desapercibidos.
Todo suma. Una nube, un viento, una floración adelantada, el movimiento de hormigas, la conducta de aves, la humedad nocturna o la reacción del cuerpo humano ante ciertos cambios.
La experiencia sí importa
Siempre lo digo y lo seguiré diciendo:
“La experiencia es la madre de la ciencia”.
Hoy vivimos tiempos donde cualquiera opina de todo, pero no todo conocimiento vale lo mismo. Hay materias donde los años enseñan más que cualquier discurso rápido.
Las cabañuelas pertenecen a ese mundo donde la veteranía, la memoria y la práctica son esenciales.
Sobre mis aciertos y mis errores
Nunca he dicho que nadie acierte todo. Quien trabaja de verdad sabe que también existen fallos. Pero una trayectoria seria se mide por el conjunto de los años, no por un día aislado.
En los últimos ciclos se han confirmado muchas tendencias anunciadas con antelación: periodos lluviosos, temporales importantes, cambios bruscos, recuperación hídrica y episodios extremos.
Eso no sale de la nada. Sale del trabajo continuo.
Lo que me diferencia
No busco fama rápida. No vendo humo. No copio y pego lo que otros publican. No necesito aparentar.
Lo único que intento es compartir con vosotros lo que la naturaleza va mostrando y hacerlo con honestidad.
Si algo me diferencia es la constancia de toda una vida dedicada a esto.
Mi respeto por la naturaleza
Cada día aprendo algo nuevo. Cuanto más observas la naturaleza, más comprendes lo poco que sabemos.
Un insecto puede anunciar cambios. Un pájaro puede adelantar movimientos atmosféricos. Una planta puede hablar del agua que viene. El cielo siempre deja mensajes para quien sabe mirar.
A quienes me seguís
Gracias a todas las personas que me leen, me apoyan y valoran este trabajo. También a quienes preguntan con respeto y a quienes mantienen viva esta tradición.
Vosotros hacéis posible que las cabañuelas sigan teniendo voz.
Lo que viene
Seguimos atentos al actual ciclo y a nuevas señales que ya se están moviendo. Hay cosas que continúo estudiando y cuando llegue el momento las compartiré como siempre he hecho: con claridad y responsabilidad.
Despedida
Seguiré mientras pueda observando, aprendiendo y comunicando.
Porque para mí esto no es una moda. Es una forma de vida.
Pepe Buitrago
El Cabañuelo de Mula
“El tiempo es oro y el agua oro es”.





