ALGO MAS QUE CABAÑUELAS .- REFLEXIONEMOS
- Visto: 1951
MI BIOGRAFIA:
BIOGRAFIA: José Buitrago Gutiérrez nace un 4 de septiembre de 1953 en Cagitán, pedanía rural perteneciente a Mula, Murcia. Crece en una familia bastante numerosa, y desde temprana edad, colabora en las tareas de labranza, recolección de cosecha y pastoreo.
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El continuo contacto con la naturaleza y las nociones transmitidas por sus antecesores, producen desde su infancia un vivo interés por los elementos y símbolos que halla en éstos. La contemplación del paisaje, así como del comportamiento de animales, marcan la trayectoria de su vida, motivada en todo momento por adquirir conocimientos e interpretarlos a posteriori.
Transcurre su educación recibiendo estudios elementales y secundarios en diferentes ramas profesionales, como la mecánica y electricidad, incorporándose más tarde al mundo laboral donde desempeña diversos trabajos; desde la vendimia a los transportes, desembocando en el sector comercial de las aseguradoras. Es aquí donde logra ascender por diferentes puestos consiguiendo el reconocimiento merecido por una trayectoria brillante e impecable. En esta época realiza numerosos viajes por países exóticos y atractivos como Tailandia, Brasil, Colombia o Estados Unidos entre otros.
Continúa su periplo por compañías de renombre en el mundo de las aseguradoras donde adquiere conocimientos y tiene ocasión de visitar Europa y España en profundidad.
Tras abandonar su odisea emprendedora, desemboca con su propio negocio convirtiéndose en su propio jefe en el sector inmobiliario.
De espíritu inquieto, sus intereses son su familia y la comunicación con amigos y conocidos, ya sea a través de su Web o de su emisora, afición que conserva desde su época como transportista.
Las predicciones meteorológicas, la búsqueda de objetos y aguas subterráneas y el cálculo de las “Cabañuelas”, son algunas de las dedicaciones a las que cada vez con más entusiasmo y acierto proyecta su tiempo e ilusión.
En sus pronósticos se intuyen trazos del poeta que lleva dentro, y como bien decía su abuelo: “Está escrito en el cielo lo que pasará en el suelo”..........es por eso que ya hay quien lo llama: “El Cabañuelo”...
Ascensión Buitrago Navarro

LA PACIENCIA TIENE UN LÍMITE: MI TRABAJO UN VALOR. MI TRAYECTORIA UNA EXPERIENCIA. TODO ESTO MERECE UN RESPETO. “¿¿¿GRACIAS A LOS MEDIOS DE COMUNICACION…’’??? SI ALGUNOS....
REFLEXIÓN DE PEPE BUITRAGO
Cuando el respeto por una cultura se pierde, también se pierde parte del conocimiento
Llevo unos días pensando mucho. Y quizá esta sea una de las reflexiones más difíciles que me ha tocado escribir.
Estoy planteándome seriamente dejar de publicar mis predicciones en redes sociales y de participar en entrevistas para el público.
No porque me haya cansado de la naturaleza.
No porque haya perdido la ilusión.
Y mucho menos porque haya dejado de creer en aquello que llevo casi siete décadas observando, escuchando y aprendiendo.
Me lo estoy planteando por algo mucho más triste: la falta de respeto y de conocimiento con la que, en ocasiones, se está tratando una cultura ancestral como son las cabañuelas.
Y aquí quiero hacer una aclaración importante.
No tengo ningún problema con quien quiera aprender, investigar, preguntar o incluso discrepar. Todo conocimiento debe poder debatirse. Pero una cosa es debatir y otra muy distinta es hablar de algo que no se conoce, mezclar conceptos, repetir lo que se ha oído y presentarlo después como si fuera una metodología propia y suficientemente argumentada.
Las cabañuelas no son una ocurrencia.
No nacen de un día para otro.
Un cabañuelista no aparece de la noche a la mañana porque haya escuchado unas palabras, haya leído algo o alguien le haya contado cómo se hace.
Esto requiere tiempo. Muchísimo tiempo.
Requiere observar. Requiere escuchar. Requiere equivocarse. Requiere comparar. Requiere guardar en la memoria lo ocurrido durante años y volver a observarlo cuando llega un nuevo ciclo.
Y, sobre todo, requiere aprender a leer las señales de la naturaleza sin pretender que la naturaleza tenga obligación de comportarse exactamente como nosotros esperamos.
LAS CABAÑUELAS TIENEN UNA HISTORIA
A todos los aficionados y amigos de las cabañuelas quiero recordarles algo que considero fundamental.
En nuestra tradición española, las cabañuelas han estado vinculadas históricamente al mes de agosto, mientras que la lectura y seguimiento del ciclo hidrológico tradicional se relaciona con el periodo que comienza en septiembre y se prolonga hasta el verano siguiente.
En otras tradiciones, como ocurre en distintos lugares de América, los periodos y formas de observación pueden organizarse de enero a diciembre.
No estoy diciendo que una tradición tenga que ser idéntica en todos los lugares.
Estoy diciendo que hay que conocer de dónde viene cada método antes de hablar de él.
Porque cuando se mezclan tradiciones, conceptos, meteorología, climatología y cabañuelas sin conocer sus diferencias, terminamos confundiendo a quienes nos leen y nos escuchan.
Y eso sí me preocupa.
Me preocupa especialmente por nuestra gente del campo.
Por quienes trabajan la tierra.
Por quienes esperan una lluvia para sembrar, una tregua para recoger, unas temperaturas determinadas para sus cultivos o una evolución del tiempo que puede condicionar una temporada entera.
Ellos merecen respeto.
Y también lo merece el conocimiento científico.
NO ES UNA GUERRA CONTRA LOS METEORÓLOGOS
Quiero dejarlo claro: esto no es una guerra contra la meteorología ni contra los meteorólogos.
La meteorología es una disciplina seria y necesaria.
Las cabañuelas pertenecen a otro ámbito: el de una cultura tradicional basada en observaciones, memoria, ciclos y señales de la naturaleza.
Son caminos diferentes.
Y precisamente por eso no entiendo que determinadas apariciones públicas, titulares o intervenciones sin suficiente conocimiento terminen provocando enfrentamientos innecesarios entre quienes estudian la atmósfera científicamente y quienes mantenemos una tradición de observación popular.
Quizá el problema no esté solamente en quien habla.
Quizá también esté en quien da voz sin conocer previamente aquello de lo que se está hablando.
Un medio de comunicación tiene una enorme responsabilidad cuando presenta ante miles de personas una determinada práctica como si fuera algo sencillo, inmediato o intercambiable con cualquier otra cosa.
Primero hay que conocer. Después preguntar. Luego contrastar. Y finalmente comunicar.
LAS CABAÑUELAS NO SE APRENDEN DE OÍDAS
Yo llevo casi siete décadas hablando y escuchando con la naturaleza.
Y digo hablando y escuchando porque para mí esa relación siempre ha sido un diálogo.
He aprendido mirando el cielo, la tierra, el comportamiento de los animales, las plantas, los cambios de los ciclos, las señales que se repiten y las que aparecen por primera vez.
He aprendido de quienes estuvieron antes que yo.
Y detrás de mí hay más de dos siglos de conocimientos transmitidos dentro de mi saga Buitrago.
Pero incluso después de todo ese tiempo, sigo diciendo una cosa:
Todavía estoy a mitad de camino.
Porque cada temporada enseña algo nuevo. Cada ciclo cambia. Cada año obliga a volver a mirar. Por eso no me sirve aquello de:“Me han dicho…” He oído que…” “Me contaron que las cabañuelas son…”
Eso puede servir para comenzar a tener curiosidad.
Pero no sirve para construir un pronóstico serio a largo plazo.
Para eso hacen falta años. Hace falta vivir muchos ciclos. Hace falta observarlos completos. Hace falta equivocarse y reconocer los errores.
Y hace falta tener la humildad suficiente para entender que la naturaleza siempre tiene la última palabra.
POR ESO ME PLANTEO APARTARME
Quizá mi decisión sea equivocada. Quizá dentro de un tiempo vuelva. Quizá no vuelva. No lo sé.
Pero ahora mismo necesito tomar distancia.
No quiero entrar en una guerra de nombres, ni de protagonismos, ni de quién dijo antes una cosa u otra.
No busco fama. Busco respeto.
He dedicado una parte enorme de mi vida a observar, aprender y compartir.
Y cuando uno ve que una tradición que ama puede terminar convertida en espectáculo, en titulares fáciles o en una competición de ocurrencias, llega un momento en que tiene que preguntarse si merece la pena seguir exponiéndose.
Por eso estoy pensando en hacer una pausa.
Dejar que el tiempo coloque cada cosa en su sitio.
Dejar que quienes realmente tengan interés por las cabañuelas profundicen.
Que observen. Que estudien. Que vivan ciclos. Que aprendan de la naturaleza.
Porque al final la naturaleza no necesita que nadie la defienda.
Ella misma termina poniendo a cada uno en su lugar.
Y si algún día vuelvo a publicar mis predicciones, será porque vuelva a sentir que existe el respeto necesario para compartirlas.
Mientras tanto, seguiré haciendo lo que he hecho durante toda mi vida:
Observar, escuchar, aprender y enseñar.
Y quizá mi mayor dedicación a partir de ahora sea transmitir a mi nieto David aquello que a mí me transmitieron quienes estuvieron antes.
Porque el conocimiento no debería utilizarse para competir.
El conocimiento debe transmitirse.
Y si algo he aprendido después de tantos años es que una cultura no se conserva porque alguien diga que la conoce.
Se conserva cuando existe alguien dispuesto a vivirla, comprenderla, respetarla y enseñarla a la siguiente generación.
Yo seguiré ahí, en el campo, mirando al cielo y escuchando a la tierra.
Quizá en silencio. Quizá sin publicar. Quizá sin entrevistas. Pero aprendiendo.
Porque después de casi siete décadas junto a la naturaleza, todavía tengo algo muy claro:
cada ciclo es una nueva lección.
Y yo todavía soy alumno.
Pepe Buitrago
El Cabañuelo de Mula
Saga Buitrago: más de dos siglos de conocimientos transmitidos.
Más de seis décadas observando, escuchando y aprendiendo de la naturaleza.
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Parece ser que Pepe Buitrago está advirtiendo sobre la posibilidad de un terremoto en un futuro cercano,. A esta área: este penínsulas desde, Valencia Murcia, Almería, Granada basándose en indicios y seguimiento sísmicos, aproximadamente unas 72 horas anunciado=
anuncio el 12/09/2026- 0h. Es importante tomar estas advertencias en serio y estar preparados. Si estás en una zona p238ensa a sismos, asegúrate de tner un plan de emergencia y de estar al tanto de las recomendaciones de las autoridades locales. ¿Necesitamos información sobre cómo prepararnos?
Sí, es fundamental estar preparado en caso de un terremoto. Aquí os dejo algunos consejos:>
>< Plan de Emergencia:Ten un plan familiar que incluya un punto de encuentro y formas de comunicarse.
- Kit de Emergencia: Prepara un kit con agua, alimentos no perecederos, linterna, baterías, botiquín, y documentos importantes.
- Refugio: Identifica los lugares seguros en tu hogar, como debajo de mesas fuertes o en marcos de puertas.
- Evacuación: Conoce las rutas de evacuación y mantente informado sobre los refugios cercanos.
- Educación: Aprende sobre cómo actuar durante un temblor: "Cúbrete, agáchate y mantente firme".
- Sistemas de Alerta: Activa alertas sísmicas en tu teléfono y sigue las cuentas de las autoridades locales en redes sociales.
- Mantente informado y preparado: ¡tú seguridad es lo más importante! Más vale prevenir, son muchos los que ya he avisado y han ocurrido, este puede que sea uno de más intensidad, o varios pequeños en forma de enjambre, liberando la energía y no ser muy destructivo.





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